El auge la formación online supone serios riesgos y ventajas para las universidades. Ventajas porque pueden alcanzar a un mayor número de alumnos más allá de las barreras físicas y geográficas. Riesgos debido a que cualquier grupo de profesionales y expertos sin afiliación a una institución puede crear y distribuir sus propios cursos de formación. Las universidades deben tener en cuenta que pueden ser eclipsadas por estos programas.

Aquí es donde entra en juego el Big Data. El análisis de los enormes volúmenes de información que poseen las instituciones les ayudará a prevalecer frente a programas alternativos. Piensa en todos los datos que una universidad puede obtener de sus alumnos: desde qué libros sacan de la biblioteca hasta qué tipo de café prefieren. Todo esto puede alimentar programas de inteligencia artificial que personalicen la experiencia educativa para cada estudiante.

Las nuevas tecnologías no solo cambiarán los métodos de enseñanza, sino también la propia gestión de las universidades.
El análisis de datos masivos será fundamental para la supervivencia de las instituciones.
La tecnología Blockchain y la web profunda jugarán un papel importante en la seguridad de la información académica.