En Colombia existen niños y adolescentes que no pueden desprenderse de sus celulares y tabletas porque sienten angustia, ansiedad, se vuelven irritables, les puede dar taquicardia; síntomas que se alivian cuando están nuevamente conectados.

También tienen alterado el sueño porque usan las pantallas durante la noche o hasta altas horas de la madrugada; entonces, se duermen en clase en el colegio, tienen problemas de concentración y de memoria, dificultades académicas, dejan de hacer sus actividades diarias o de divertirse por estar pendientes del celular y presentan problemas en sus relaciones personales.

Todos estos comportamientos son propios de una persona adicta, como los alcohólicos o los drogadictos. La diferencia con las tecnologías es que no es una sustancia que ingresa al cuerpo la que altera la conducta sino un aparato de uso diario en la sociedad de hoy, motivo por el cual puede no resultar tan sencillo detectar que hay un problema y menos si los amigos y compañeros parecen estar en las mismas.

Jorge Alberto Aldas Gracia, médico psiquiatra, director del programa de adicciones de la clínica Monserrat y docente de la universidad del Bosque, explica que en la clasificación de enfermedades no existe una enfermedad llamada adicción a pantallas.