Interrumpen el sueño en la madrugada para chequear el celular, se desesperan por llevar la batería portátil a todos lados para evitar una desconexión y cuando están en reuniones dialogan poco porque están ocupados contestando, a cada rato, mensajes o revisando las redes sociales en su teléfono.

Se llama nomofobia (no-mobile-phone-phobia), un trastorno nuevo que ha surgido con el desarrollo de las tecnologías y que los médicos han denominado como el miedo en extremo de quedarse sin celular.

La psiquiatra Paola Escobar, coordinadora de investigación del Instituto de Neurociencias de la Junta de Beneficencia de Guayaquil, explica que las fobias se caracterizan por el miedo intenso e irracional a algo, alguien o a alguna situación.

Indica que la conducta que genera el hecho de quedarse sin celular (porque se le acabó la batería, se lo robaron o por cualquier motivo) como el sentir angustia, palpitaciones, desesperación, caminar de un lado a otro o sudoración, son síntomas característicos de una fobia que puede provocar irritabilidad, falta de control de sus impulsos y hasta alteración en las relaciones interpersonales.