Motorola Moto G, el modelo original que vio la luz en 2013, nació con un propósito muy claro: ser el mejor teléfono en relación calidad y precio. A pesar de los compromisos, era la recomendación perfecta para quien no quería gastarse más de 200 euros. Un año más tarde consiguió mantener esa posición y ahora, en 2015, vuelven a intentarlo .Ayer, conocimos de forma oficial todos los detalles que se habían filtrado previamente y alguna que otra pincelada que no había aparecido bajo nuestro radar. No han pasado ni 24 horas de la presentación pero hoy  les traemos las impresiones de un terminal que tiene una tarea muy complicada por delante: mantener su título de mejor smartphone por menos de 200 euros.

Renovación descafeinada

A simple vista, no se puede decir que la renovación del Moto G sea muy ambiciosa. Todos apuntaban a que diera el salto a la serie 600 de Snapdragon pero no, se mantiene en 410 y el rendimiento es muy parecido al de la generación anterior. Rápido, ligero aunque algo lento en las animaciones.
Estéticamente las diferencias se encuentran en los altavoces, más pequeños y potentes además de tener una pintura cromada algo mejor acabada. La parte trasera con el patrón de líneas diagonales hace que con el plástico como material principal le dé un acabado sedoso. El marco cromado donde está la cámara es meramente decorativo pero le ayuda a darle un poco más de encanto a la trasera