Cuando nos referimos a la neutralidad tecnológica normalmente hablamos de que la tecnología en sí misma es neutra y es su aplicación la que puede ser positiva o negativa. Por ejemplo, una aplicación negativa sería la utilización de un sistema de ‘rating’ inmutable y de acceso público para los ciudadanos de China; una positiva, disminuir o eliminar el tiempo necesario para dar un parte mediante el uso de ‘blockchain’ cuando tenemos un pequeño percance con el coche. Quizás también podría ser aplicado de manera positiva por el sistema bancario implementando una ‘blockchain’ a la que tenga acceso (proyecto actualmente en desarrollo en Singapur) para satisfacer sus necesidades regulatorias relativas a políticas KYC, ‘Know your Customer’.

Para evitar no solo la falta de neutralidad tecnológica en sus aplicaciones sino también en el origen, debemos prestar especial atención a la necesidad de contar con equipos de diversidad cultural. Aunque en muchos equipos se publicita dicha diversidad, a la hora de la verdad adolecen de la misma. En la mayoría de los casos tiene menos riesgo cubrir una parte crucial de un equipo con alguien que replique lo anterior, que asumir el riesgo e introducir cambios que estimulen la cooperación y una cultura más abierta, viendo la diversidad cultural como algo normal