Tener habilidades específicas de una ciencia de estudio, sumado a los conocimientos en tecnología, se ha convertido en una de las prioridades de los sistemas de educación de mucho países, entre esos de Nueva Zelanda.

La economía del mundo crece a la par con la evolución tecnológica, generando nuevos trabajos y una mejor calidad de vida. El uso eficiente de la tecnología y la actualización constante han llevado a crear nuevas formas de aprender.

Por eso, y antes de crear o mejorar un programa académico, los sistemas de educación deben pensar en el estudiante y en los objetivos que éstos quieren alcanzar en un futuro, teniendo a la tecnología como canal principal y haciendo uso de medios didácticos y sistemáticos.

“En las instituciones académicas de Nueva Zelanda, por ejemplo, se han creado programas desarrollados en torno a los cambios tecnológicos, donde los estudiantes tienen la oportunidad de conocer todas las novedades que están sucediendo a nivel de innovación en el mundo. Medicina, ingeniería, informática, agronomía, tecnología y medio ambiente, son algunas de las líneas de educación en las que se hace énfasis para que los aprendices puedan desarrollar actitudes para resolver los problemas y los retos que se presentan en el entorno globalizado”,