El mercado laboral es una preocupación permanente para todo gobierno y para los ciudadanos. Sus múltiples variables y fenómenos simultáneos y hasta paradójicos (por ejemplo, el alto desempleo vs. la dificultad para encontrar quién ocupe las vacantes) son objeto y base de estudio, debate, discusiones y luchas. Con mercados tan poco estables para las empresas, complicadas dinámicas demográficas, novedades tecnológicas y profundas complejidades sociales, el empleo constituye una necesidad, un derecho, una pasión o una consecuencia del crecimiento económico. Pero ¿hacia dónde va hoy?

Estamos ante cambios tecnológicos completamente disruptivos que traen digitalización en todos los escenarios de la vida y el trabajo y automatización de las tareas y funciones. Mientras, muchas personas y organizaciones siguen enfocadas en el trabajo desde el sentido tradicional, viéndolo como objeto transable para clientelismos, oportunidad cortoplacista de lucro o un gasto en el presupuesto.