En pleno desierto guajiro, en la Vereda El Estero de Riohacha, el profesor Juan Carlos Epinayú cuenta que nada volvió a ser igual para él y sus alumnos desde que al Centro Etnoeducativo No. 12 llegaran 30 tabletas precargadas con contenidos pedagógicos que les permiten a sus estudiantes aprender desde matemáticas y ciencias naturales, hasta realizar videos en Wayuunaiki para preservar la lengua de su pueblo.

A muchos kilómetros de distancia, en Buenaventura, Valle del Cauca, vive Mary Lili Caicedo, una profesora de sonrisa amable de la Normal Superior Juan Ladrilleros. Gracias a un aula virtual creada por ella misma, logró que los puntajes de sus alumnos en las Pruebas Saber mejoraran y hoy se ubican por encima del promedio nacional en sus competencias de inglés.

Son miles los casos como los de Juan Carlos, Mary Lili y Lucy, que demuestran que la educación en Colombia ha venido experimentando una verdadera transformación de la mano de la tecnología y en especial a través del programa Computadores para Educar, una iniciativa conjunta de la Presidencia de la República, del Ministerio TIC y del Ministerio de Educación, que en pocos meses cumplirá 18 años de operación.